jueves, enero 20, 2005

En un instante

personal
El confuso amanecer
comenz� a fastidiarme,
nada estaba en su lugar,
nada como deb�a ser.

Sin ganas de calmar
el malestar que ocasionaban las vicisitudes,
buscando el alimento para mi alma y cuerpo,
percib� que podr�a lograr algo impactante,

insignificante y radical a la vez,
pero desde diferentes percepciones,
un ligero movimiento
para lograr cambiar el �nimo de todos los all� presentes.

Y as� fue como un instante se convirti�
en el tiempo necesario para desfogar mi amargura
era mi tiempo y lo disfrut�, a�n m�s,
justo antes de llegar a su fin.

El sonido, como gotas gloriosas
que acarician mis t�mpanos acalorados
luego de un d�a extenuante,
me hizo feliz.

Con sorpresa y satisfacci�n
me sent�, respir�, sonre�,
a lo cual, mis �nicas palabras fueron:

�Ma, ahora, s�lo hay once�.